Las lámparas escandinavas representan lo mejor del diseño nórdico. Elige sencillez, eficiencia y elegancia para tu hogar con la luz de las noches blancas.

Lámparas escandinavas

Una idea a la vez racional y sofisticada que se materializa en una expresión tan funcional como orgánica. Tal podría ser hoy la definición de ese diseño que viene del norte, un estilo en el que nada sobra y donde la luz juega un rol fundamental. La iluminación nórdica goza de un merecido prestigio desde hace décadas, y las lámparas escandinavas actuales se adaptan al ambiente tan oportuna y sabiamente que deslumbran por su ingeniosa simbiosis con el entorno. Lejos de mostrarse como productos manufacturados, las lámparas escandinavas parecen criaturas vivas, orgánicas, seres que se comportan con una serenidad de otra época y cuyo principal rasgo es su falta de artificio. Sucede a veces, con todo, que un nombre común esconde una diversidad de modelos y ejemplares digna de admiración. Así ocurre en el caso de las lámparas escandinavas, cuya variedad de formas, colores e incluso materiales ofrece un sinfín de posibilidades decorativas.

Descúbrelas en Lampara.es y en próximas entradas a este blog, y deja que la aterciopelada luz de una noche blanca envuelva, desde al dormitorio a la cocina, todas las estancias de tu hogar.

Lampara Skygarden, Ref.: 3510010

Fiat lux: el diseño escandinavo

«Y dijo Dios: hágase la luz. Y la luz se hizo». No hacía falta citar las sagradas escrituras para recordar la trascendencia de la luz en el ámbito de la decoración. Pero lo cierto es que esta importancia adquiere una nueva dimensión cuando la inspiración que nos ilumina nace en los países escandinavos, con un verano donde la noche prácticamente no existe, pero en cuyos largos inviernos la escasa luz se convierte en el bien más preciado. El diseño escandinavo está definido desde su origen por esa luminosidad nórdica que recrea paisajes no sólo constructivos y arquitectónicos, sino que determina la organización interior del hogar. Frente a lo que a pudiera creer el gran público, lo que se conoce como estilo escandinavo o nórdico, el originario y propio de Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca e Islandia, no es algo que surgiese ayer, sino que, volcando una nueva mirada a las formas tradicionales de un diseño regional funcional y sencillo, surgió en los años veinte del siglo pasado y vivió su primera edad dorada entre los años cuarenta y cincuenta. Nombres claves de este movimiento fueron los de Alvar Aalto, interesado en descubrir un método eficaz para manipular y doblar la madera, Bruno Mathsson, pionero en buscar y desarrollar un valor ergonómico para los muebles del hogar, y Arne Jacobsen, un nombre que tal vez pase desapercibido para la mayoría, pero cuya famosísima silla Número 7, de la que se han hecho millones de réplicas, todo el mundo reconocería al primer vistazo. La geometría serena de elementos decorativos exentos de cualquier ornamento innecesario, el predominio de los colores blancos dentro de una iluminación elegante y diáfana, el minimalismo funcional de los objetos y su cálido contraste con los suelos de madera, de inspiración rústica y generadores de amplios espacios, son los rasgos principales de las lámparas escandinavas, productos de un estilo con una fuerte vocación no sólo estética, sino también ética.

Lamparas escandinavas negras

Cinco características de las lámparas escandinavas

Versatilidad. Es otra forma de resumir dos de los rasgos sobre los que venimos insistiendo: la sencillez y la funcionalidad. La versatilidad de las lámparas escandinavas se muestra en todo su esplendor en el caso de los apliques con brazos articulados, fácilmente instalables en paredes y columnas a diferentes alturas, lo que permite jugar con las diversas tonalidades de la luz.

Elegancia. La simplicidad del diseño y el uso de colores suaves, apagados, permite la aparición de lámparas de formas limpias y cuya ausencia de todo gesto superfluo y provocativo tal vez no represente sino la mayor provocación imaginable en esta época de excesos. Las lámparas de pie y las de mesa ofrecen buenos ejemplos de lámparas escandinavas caracterizadas por una elegancia natural en absoluto impostada.

Sofisticación. La naturalidad de las lámparas escandinavas no está reñida con ese aire sofisticado que, por así decir, les viene de nacimiento. Así lo atestiguan los distintos modelos de suspensiones y portavelas, especialmente apropiados para salones y estancias similares, que se ofrecen también en cobre o metal envejecido para darle un toque a la decoración que oscila entre lo rústico y lo vintage.

Modernidad. La modernidad de las lámparas nórdicas radica entre otras cosas en la rectificación de un minimalismo convertido en una caricatura de sí mismo. Hace unos años, cuando se puso de moda, el minimalismo naufragó hasta encallar contradictoriamente en las rocas en un minimalismo de máximos. Se decía minimalismo, pero se escondía una afectación mayúscula, un minimalismo que devolvía en realidad el reflejo grotesco de un esperpento, como si estuviera diseñado por la descarnada pluma de un Valle Inclán. Algunas de las lámparas escandinavas colgantes son buenas muestras de este minimalismo bien entendido en pleno 2017, que tan bien encaja en el marco de un estilo clásico como anuncia la posibilidad de un diseño industrial.

Tradición. Decimos tradición, pero entiéndase clasicismo e, incluso, atemporalidad. Se trata de un rasgo que condensa todos los anteriores, así como otros muchos que no hemos expuesto aquí. El clasicismo de las líneas simples y puras, el clasicismo de una elegancia y sofisticación que vienen de fábrica, el clasicismo, en suma, de una modernidad siempre actual. Por lo demás, también es en los materiales donde podemos descubrir este apego por una tradición que se concibe como atemporal. Madera, metal, tela y lana son los principales elementos de fabricación de las lámparas escandinavas.
Lampara colgante Tenuto, Ref.: 7531648 Lampara colgante Vienne, Ref.: 7531643

Lámparas escandinavas para despedir las noches blancas de 2017

En las regiones más próximas a los polos, durante el solsticio de verano, se produce el fenómeno conocido como noches blancas. El sol no llega a ponerse del todo y la oscuridad nunca es completa. Durante el verano, hay puntos de la geografía de Finlandia, Suecia y Noruega con más de 20 horas de luz. El contrapunto de este fenómeno se halla en sus larguísimos inviernos, de una oscuridad casi absoluta, en los cuales el astro rey parece dominado por una timidez exasperante. En tal contexto nace una iluminación nórdica que intenta potenciar y compensar por todos los medios la escasez de luz natural. Afortunadamente, en latitudes más meridionales no tenemos que afrontar periodos de tinieblas tan largos. No obstante, también nosotros podemos beneficiarnos de la sabiduría ancestral de las gentes del norte utilizando las lámparas escandinavas como elementos decorativos y de iluminación. Explora el catálogo online de lampara.es y descubre todo lo que el diseño nórdico puede ofrecerte para que tu hogar resplandezca no sólo de luz, sino también de estilo, elegancia e ingenio.

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